
Por todo Agon yacen las dispersas ruinas de la antigua Chaldea. En su punto más alto, este alcance imperial rodeó todo desde Sanguine en el este, hasta más allá del oeste, a los páramos de las tierras de la tribu Mahirim. Todos los restos que aún perviven son bastos monumentos y runas de las que una vez fueron grandes ciudades.
La civilización Chaldeana se originó en la actual Mercia, a lo largo de los fértiles bancos del río Eanna. Los humanos que viven en esta área desarrollaron la agricultura y alimentaron las primeras ciudades de Agon con comida de los regados campos. También inventaron la ciencia de las matemáticas, el primer calendario y el arte de la escritura.
Hacia una época dorada
La ciudad principal de los Chaldeanos fue Azur, la cual se encontraba cerca de la presente localización de Sanguine. Fue fundada por el legendario Ashur-Sin I, quien conquistó numerosas ciudades-estado del delta de Eannic, y fue coronado el primer rey de todos los Chaldeanos.
La civilización Chaldeana se abalanzó en el inicio de un periodo de relativa paz. No obstante, su riqueza pronto resultó tentadora para las tribus vecinas, quienes asaltaron y saquearon las aldeas y pueblos periféricos. En respuesta, los Chaldeanos lanzaron una serie de victoriosas campañas contra los beligerantes nómadas que vagaban por sus tierras.
Cuando terminaron con el problema de calmar a los conquistados bárbaros, el emperador Azur-Awan II formuló directrices que darían forma al futuro de Caldea. Decretó que se construirían ciudades en el territorio bárbaro, y que las tribus conquistadas serían invitadas a vivir en ellas. Además, los ciudadanos de estas ciudades serÍan adiestrados en como cultivar y crear herramientas. Y una vez jurada lealtad a Azur, se les daría plenos derechos como ciudadanos del imperio.
El benevolente imperio
Los Chaldeanos no eran personas belicosas, y raramente emprendían guerras de conquista. Sin embargo, ellos tenían una tradición de respuesta con decisión a la agresión externa, y una permanente pacificación del enemigo derrotado integrándolo en su cultura.
A medida que la riqueza y la fama de Caldea aumentaba, muchas tribus y asentamientos se unieron al imperio voluntariamente, para poder comer de su riqueza y tecnología. Azur se convirtió en el centro de un basto imperio, y los Chaldeanos se convirtieron en comerciantes, pensadores y administradores del mayor imperio que Agon había visto.
A parte de todos los territorios humanos, los bordes del imperio se encontraban con las tierras natales de los Orcos y de los Mahirrim. Antes de su subyugación, estas razas lanzaron innumerables asaltos a Caldea, probando ser vecinos peligrosos, y provocando la ira del imperio.
Los Alfar fueron grandes guerreros y amantes de la teatralidad de sus sangrientos asaltos, y finalmente Azur decidió lanzarse contra los hijos del dios rebelde. Si bien fueron victoriosos los planes de Moldar, las armadas del emperador no pudieron derrotar a los Alfar en los subterráneos de Nagast. Al fin, los Chaldeanos tuvieron que poblar y fortificar las partes de las tierras natales de los Alfar en la superficie, mientras las armadas de Melek se retiraron al mundo subterráneo.
Los Chaldeanos tuvieron relaciones amistosas con los Mirdain, los Ithwen y los enanos, y comerciaban extensivamente con estas razas
La caída de Chaldea
Con el tiempo, después de largos siglos de paz y prosperidad, la una vez vigorosa civilización Chaldeana se estancó. Se realizaron pocos avances en la ciencia o en la magia, y la gente creció contenta, complacida y siguió con sus caminos. El comercio mantenía unida la tierra, pero las reglas de Ashur se marchitaron y un tiempo después, las diferentes regiones prácticamente se autogobernaban con solo un simbólico pago de lealtad al distante emperador.
Mientras la prolongada paz durase, esto importaba poco. Pero desastres gemelos golpearían una última vez, trayendo así el final de más de dos milenios de civilización Chaldeana.
Hace algo más de quinientos años, el centro de los Caldéanos fue golpeado por la peor inundación de la historia. El Eanna, el cual había dado vida a una cultura continental, arrastró las ciudades y arruinó gran parte de las cosechas, con el hambre que inevitablemente le sucedió. Algunos dicen que la inundación coincidió con la muerte de la diosa Eanna, que abarcaba los poderes de dar vida al rió, y fue la única deidad que adoraban los Caldéanos.
Cualquiera a través de tan terrible coincidencia, o debido a las maquinaciones de Melek, la inundación fue inmediatamente seguida por una masiva invasión Alfar. Escondidos a los ojos de los Caldéanos, los malvados Alfar habían reunido una enorme armada, que ahora manaba de las cavernas de Nagast hacia el corazón de la actual Mercia.
Más de 400 años después de que el emperador Ashur-ubaid VI acabase con los ejercitos de Melek y devastase Moldar, los Alfars tubieron su venganza. Ellos derrotaron a una mal preparada armada conducida por el emperador Ashur-Awan II, y entonces se avalanzaron sobre las ricas cuidades del centro de Chaldea.
Horrorizados por la carnicería, las provincias reunieron sus ejércitos y marcharon a Ashur. Asistidos por las armadas de Enanos y de Mirdain, derrotaron a los Alfar antes de que sus frescas conquistas pudieran ser aseguradas por el dominio de Melek.
Sin embargo, ningún heredero de Ashur-Awan II sobrevivió, y las ciudades del corazón de Caldea terminaron destruidas. Cuando las armadas regionales volvieron a sus tierras, volvieron a ser naciones independientes y ciudades estado. Chaldea había perecido.
El ultimo puesto de avanzada
Como las armadas Alfar se aproximaba, algunos lideres de las ciudades de Ashur, huyeron a través de un portal de tele transporte hacia el puesto de comercio de Kasdim en los paramos del continente de Cairn. Portando con ellos tantos libros y artefactos como fuera posible, ellos se convirtieron en los últimos guardianes del conocimiento acumulado del Benevolente Imperio. En Kasdim, permanecieron retirados durante siglos, hasta que el clima cambiara los secos lagos de agua dulce de los que la ciudad dependía, volviéndola inhabitable.
Preparándose para su fecha final con el olvido, los últimos Caldéanos escondieron sus libros y sus artefactos dentro de una excepcionalmente bien defendida mazmorra, llamada los Salones del Aprendizaje, que yacían en el corazón de Kasdim. Hasta este día, nada ha penetrado en los niveles más profundos de esta mazmorra, donde se dice que los más valiosos secretos de Chaldea siguen escondidos.
Cristales del conocimiento olvidado
Los Chaldeanos sabían cuanto se había olvidado sobre la temprana historia de Agon, y sobre los orígenes de sus dioses, razas y monstruos. Ellos también dominaron muchos aspectos de la magia, arquitectura y la ingeniería que aún no han sido reinventados por la gente de la edad actual.
Los Caldéanos recogieron los cimientos de sus conocimientos, en El Libro de Chaldea. Un legendario tomo que se ha considerado completamente perdido. Sin embargo, hace unos meses un aventurado clan encontró un pergamino que contenía los seis fragmentos del libro en una ruina Ithwen en el continente de Yssam.
Aunque fuesen pequeños, estos fragmentos revelaron mucho de lo que había sido olvidado sobre los primeros años del mundo. Algunos hablaban sobre los dioses de Agon que habían buscado el libro para destruir todo rastro de el, y con este nuevo descubrimiento redoblaron sus esfuerzos.
El arte y la arquitectura de Chaldea
La arquitectura Chaldeana cambió poco a través de los siglos, y durante toda su historia, solo cambiaron aspectos menores de ella. Hileras de altas y esbeltas columnas son uno de los rasgos dominantes, como fue la suntuosa y colorida decoración interior y las masivas esculturas que flanqueaban las entradas.
A los Chaldeanos les gustaba construir a una escala masiva, y preferían formas y líneas limpias y algo redondeadas. Sus casas eran grandes y contenían espaciosas habitaciones y también altos y arqueados vestíbulos. Sus carreteras y plazas estaban pavimentadas con una consumada habilidad y muchas de ellas aún se pueden ver en la actualidad en uso.
Los Chaldeanos preferían construir con bloques grandes y cuadrados de roca blanca. Mientras que las casas ordinarias tendían a estar construidas utilizando la piedra que abundaba en su territorio. Las estatuas y los monumentos eran artesanalmente construidos con mármol, material que los Chaldeanos consideraban el más noble de todos.
Cuando colonizaban nuevas tierras, los Chaldeanos rutinariamente enviaban arquitectos y artesanos que cooperaban con los trabajadores locales en los centros de las ciudades. Estos centros de integración y civilización siempre incluían una gran plaza y un ayuntamiento y una villa para el gobernador Chaldeano.
Estatuas y símbolos
En lugar de que los Reyes guerreros portaran demacradas armas, las estatuas Chaldeanas normalmente representaban barbudos reyes filósofos portando pergaminos. Su ideal era el hombre o mujer erudito que portaba la civilización a las tribus bárbaras y esto era reflejado en las estatuas que dejaron atrás. Muchas estatuas también plasmaban a la diosa del rió Eanna, quien normalmente era representada con una tiara y con un cayado o una vara simbolizando su soberanía.
Los hombres comúnmente vestían en sus barbas finas trenzas y tendían a llevar túnicas en verano, y ligeras togas en invierno. Las mujeres llevaban su pelo largo y destrenzado y tendían a vestir coloridas túnicas decoradas alrededor de extensos dobladillos. Un periodo de calurosos veranos y templados inviernos coincidió con la edad de oro Chaldeana, y raramente necesitaban llevar prendas pesadas para el invierno que se portan actualmente en Mercia
Los símbolos más comunes encontrados en los edificios Chaldeanos y en los monumentos es la Ola de Eanna, la cual consiste en 3 líneas curvas en una fila horizontal. Algunas veces la Ola se representa debajo de un fajo de trigo o en un libro abierto. La dentada y punteada estrella de Ashur también es muy común en las ruinas de Chaldea, especialmente donde estuvo el corazón de la caída civilización.
La Ciudad Sepultada (The Buried City) - una mazmorra Chaldeana.
En una escasamente poblada región del continente principal de Agon, una reciente tormenta ha revelado unas grandes ruinas Chaldeanas. Aunque la naturaleza ya ha empezado a reclamar lo que el viento desenterró, las ruinas de una grande y desmenuzada villa siguen visibles, como estatuas rotas que yacen dispersas cerca. Piedras de pavimento rotas, sobresaliendo de la tierra con retorcidos ángulos, indicando que la villa fue parte de una aún mayor. Presumiblemente, las ruinas eran parte de uno de los centros de ciudad que los Chaldeanos construyeron para administrar las provincias del imperio.
Los ladrones de Tumbas
En el suelo de la villa, un gran agujero escarbado recientemente se adentra hacia abajo en la tierra. Cerca del agujero muchas pistas, cajas rotas, cuerdas y un extraño artefacto, indican reciente actividad. Las cuerdas y poleas, como un improvisado elevador, que cuelga hacia abajo en la oscuridad del agujero, que está guardado por una pequeña banda de matones armados. Estos matones dicen a quien se aproxima que se vayan por donde vinieron y atacan a quien no lo hace.
Una gran cámara Chaldeana excavada directamente en el fondo del agujero contiene un improvisado cuartel general de un asalto a gran escala. Un gran número de matones atacan a quien desciende en el edificio, primero usando ballestas y luego blandiendo espadas y cimitarras. Todos los que sobreviven el violento ataque pueden adentrarse para buscar la gran colección de artefactos Chaldeanos acumulados en la entrada, listos para ser elevados en el montacargas hacia el techo. Muchos de estos objetos solo son de interés para los coleccionistas.
Las habitaciones de los edificios del primer nivel han sido minuciosamente saqueadas y muchos de los objetos que eran demasiado grandes para ser robados han sido saqueados de una forma u otra. El líder de la operación de los ladrones de tumbas no habla con el general de la primera sala, pero espera (con su guardia de elite) para emboscar a los intrusos que se adentran bastante en sus lujosos cuarteles, que se encuentran en la parte oeste de la excavación.
La más profunda tumba
Una sola trampilla bloqueada oculta un sinuoso e importante camino de escaleras. Se ha colocado una barricada con todo tipo de objetos que estaban a mano en lugar, como estatuas, bloques de piedra o cajas llenas de rocas y escombros. Es obvio que la bajada ha sido bloqueada por los ladrones de tumbas, y que alguien o algo ha intentado entrar en la excavación desde abajo.
Debajo de la trampilla bloqueada yace el complejo donde los Chaldeanos enterraban a sus muertos. Docenas de restos de nobles en decorados sarcófagos que están emplazados entre suntuosas y amuebladas cámaras. Las cámaras están juntas en forma de un círculo completo. Con un acceso de escaleras que lleva a través de una puerta en el sur.
El circulo de cámaras está defendido por Revenants que luchan en equipo y en la parte norte de las cámaras, dos nobles muertos se levantan como grandes momias si alguien molesta en su lugar de descanso. Las momias son poderosas lanzadoras de conjuros que visten atuendos con piedras de excepcional valor. Desde la parte más al norte de una de las cámaras de momias, un paso, adentrándose más abajo.
La Cámara de embarque
Después de un largo descenso, las escaleras se abren en una cámara de piedra con un alto techo. Aquí no hay símbolos o pinturas en las paredes, pero en el suelo y cubierto de agua hasta la cintura. Flotando al final, un pequeño y negro bote sigue intacto, pero parece tener muchos siglos de antigüedad. Hay advertencia está escrita cerca de la entrada: "Hemos zarpado pero la sombra permanece. Acércate bajo tu responsabilidad."
Si alguien entra en la Cámara, varias Sombras en pena (Grievous Shades) se levantan del agua y les atacan. A la vez la puerta se cierra de golpe y no se abre hasta que la última sombra caiga. Entre los atacantes hay una Sombra sensible (Sentient Shade) de excepcional tamaño, que viste un tocado Chaldeano de un faraón. Hay ricos tesoros en el barco, incluyendo una reliquia que concede una bonificación a todos los recursos del bosque cuando es insertada en una piedra de clan.